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miércoles, 24 de abril de 2019

“The Alice Network” by Kate Quinn



 Este libro me lo recomendó mi amiga Reese, no sé si la conozcan, güerita ella, ojos azules, chaparrita, exitosa actriz y productora… ándele, Reese Witherspoon. Como sabrán, y si no ahorita mismo se enteran, Reese tiene un club de lectura, donde cada mes recomienda un libro cuyo tema central es la mujer y su empoderamiento. Este libro tiene hasta su bonito sticker pegado en la portada para señalar que es recomendado por mi amiguis, razón por la cual decidí comprarlo.

Corría el año de 1947, Charlie St. Clair, estudiante universitaria norteamericana estaba de viaje con su mamá por Europa y su primera escala era Southampton, Inglaterra. Aparentemente el viaje era de placer, aunque antes de pasearse por el continente europeo, era necesario hacer una visita a una clínica en Suiza donde debían de deshacerse de un pequeño “problema” que crecía en el vientre de Charlie, ya que al ser soltera, su condición traería deshonor a ella, su familia y a su vaca (jajajajaja, el que entendió, entendió).

Sin embargo, Charlie tenía otros planes en mente: escaparse de su mamá e irse a Londres a buscar a una persona que le ayudaría a encontrar a su prima (casi su hermana) Rose, de la cual no saben nada desde hace un par de años, ya que se encontraba residiendo en Francia justo cuando fue invadida por los nazis durante la II Guerra Mundial. Indagando sobre su último paradero, sabía que una tal Evelyn Gardiner contaba con registros que pudieran ayudarle a localizarla, por lo que llegó a Londres con el poco dinero que tenía y buscó a Evelyn con la esperanza de obtener más información. Pero ¡oh decepción! cuando se encontró con una señora medio alcohólica, de pésimo carácter y muy grosera. Cuando Charlie le contó la razón por la que se había atrevido a buscarla hasta su casa y las pistas que tenía sobre Rose, algo hizo que Evelyn cambiara de parecer y decidió que, junto con su chofer y asistente personal,  emprenderían la búsqueda de su prima, no sin antes estipular los honorarios correspondientes.

Era el año 1915, Evelyn Gardiner trabajaba en una oficina londinense traduciendo cartas debido a su dominio del inglés y francés. Su trabajo le permitía no interactuar mucho con las personas de forma oral, lo cual representaba un alivio para ella, ya que tenía un problema de tartamudeo desde muy pequeña. Gracias a este trabajo aparentemente aburrido, fue reclutada por un capitán inglés quien formaba parte de una red de espías que ayudaban a recabar información clave para así poder derrotar al ejército alemán (recordemos que ya había iniciado para ese entonces la Primera Guerra Mundial). Eve era perfecta para ese trabajo, ya que además de dominar el inglés y francés, sabía alemán; además, su tartamudeo ayudaba a que no levantara sospechas.

El trabajo de Eve como espía se llevaría a cabo en Francia, y consistía en trabajar como mesera en “Le Lethe” un restaurante muy refinado ubicado en Lille, el cual, a pesar que tenía como dueño a Monsieur René el cual era francés, éste era frecuentado por altos mandos del ejército alemán, lo que permitiría a Eve hacerse de información útil que pudiera transmitir a la red de espías de la que formaba parte.

Así, se cuenta simultáneamente la búsqueda de Rose por parte de Charlie y Eve en 1947, y la historia de Eve como espía incipiente en 1915, lo cual nos proporciona el contexto en el que Eve creció  y ayuda a descubrir la razón por la que se volvió tan huraña y amargada…

La historia por una parte me gustó, ya que se me hizo interesante toda la red de espías que existían por ambos bandos y quienes a pesar de no tener un papel relevante en los libros de historia, arriesgaron su vida por su país y por defender su causa. Lo que no me gustó es que se me hizo eteeeerno, ya que creo que se pudo ahorrar muchos pasajes o eliminar mucha paja del libro.

Mi calificación subjetiva:



martes, 9 de abril de 2019

“The husband’s secret” by Liane Moriarty



Todos, sí usted también, TODOS tenemos secretos… algunos son vergonzosos, otros son parte de un pasado que ya no queremos recordar, y otros… si se supieran… lastimarían a nuestros seres queridos y es posible que hasta pudieran arruinar nuestras vidas (inserte sonido de “La Ley y el Orden” aquí).

Cecilia, es la típica señora multitasking, con familia perfecta y reconocida en su comunidad. Mamá de 3 niñas, vendedora estrella de Tupperware, comprometida con la escuela de sus hijas y cualquier actividad en la que sea requerida. Un día cualquiera, al estar buscando entre papeles archivados una información que su hija necesitaba para una tarea, encontró una carta de su esposo que había escrito cuando nació su hija mayor hace más de 10 años y en donde decía que la leyera sólo en caso que él muriera, y como no era el caso, pues no tenía por qué leerla… ¿O sí?

Su marido viajaba constantemente por su trabajo, y en ese instante se encontraba fuera del país, así que cuando más tarde se comunicó con ella vía telefónica, Cecilia le comentó sobre la carta que había descubierto. John-Paul (dícese el esposo), le dijo que era una carta sin importancia que había escrito cuando nació su hija mayor y que estaba llena de cursilerías, por lo que no era necesario que le diera mayor importancia, aunque no le gustaría que la leyera porque le daba vergüenza que conociera su lado cursi. Cecilia creyó en la explicación de su esposo y dejó de torturarse mentalmente sobre el contenido de la bendita carta, por lo que decidió no leerla… peeeeero, John-Paul regresó anticipadamente de su viaje y lo descubrió buscando la famosa carta a mitad de la noche, por lo que en ese momento supo que SÍ HABÍA ALGO IMPORTANTE EN ELLA, y decidió leerla…

Tess, estaba casada, tenía un hijo pequeño y vivía en Melbourne. Junto con su esposo Will y su prima Felicity, a la cual consideraba como su hermana, habían fundado una agencia de publicidad la cual estaba consolidándose y creciendo cada vez más. Todo parecía miel sobre hojuelas, hasta que Will y Felicity le confesaron que se habían enamorado (¡WTF! Como diría el dicho:  a la prima se le arrima). Tess entró en shock ante tal confesión, por lo que decidió de manera abrupta irse por un tiempo a Sidney con su mamá, la cual acababa de lastimarse el tobillo, por lo que con el pretexto de ir a cuidarla, tomó a su hijo y sus tiliches y esa misma noche se fue.

En Sidney, matriculó a Liam (su hijo) en St. Angela’s, su antigua escuela, ya que no sabía cuánto tiempo permanecería fuera de casa. Durante el proceso de inscripción se encontró con Connor, el actual profesor de educación física de la escuela y quien hace algunos años fue su noviecillo. Aunque el principio ese encuentro fue un tanto incómodo, Connor ayudó a Tess a sobrellevar el duro momento por el que vivía.

Rachel era una mujer ya mayor que trabajaba como asistente en St. Angela’s. Su vida había sido marcada por el asesinato de Janie, su hija adolescente, hace más de 20 años. Nunca se supo quién había sido el culpable de tal crimen, pero Rachel siempre sospechó de Connor, ya que fue la última persona que vio a su hija con vida. Después de la muerte de su hija, Rachel tuvo que enfrentar el fallecimiento de su esposo Ed, por lo que sólo quedaron ella y su hijo menor Rob. Rob estaba actualmente casado y tenía un hijo, Jacob, quien era la adoración de Rachel, sin embargo, a su esposa Laura le habían ofrecido una excelente oportunidad laboral por lo que se irían a vivir a Nueva York por dos años… ahora sí se quedaría sola por completo, y eso la deprimía mucho.

El libro narra cómo los caminos de estas 3 mujeres australianas se cruzan, y cómo el secreto de John-Paul las afecta directa o indirectamente dando como resultado una historia entretenida, con uno que otro giro inesperado, aunque a mi gusto, este libro no es taaaaan bueno como “Big Little Lies” de la misma autora.

Mi calificación subjetiva:



martes, 2 de abril de 2019

“Al sur de la frontera, al oeste del Sol” por Haruki Murakami



Llámeme usted ignorante, ignoramus, poco “leida”, iletrada, inculta o como usted quiera llamarme pero NO ME AGRADA MURAKAMI. ¡Uff, ya lo dije! ya puede descansar mi alma. Ya no sé si es la literatura japonesa o la incompatibilidad de caracteres pero nomás no congeniamos y esta relación ya no es sostenible.

Lo “bueno” es que este libro no es taaaaan largo como la serie 1Q84… supongo que para escribir esta obra no le alcanzó tanto para pagarle al dealer y su viaje no fue taaaan fumado… pero aún así significó un sufrimiento para mi alma.

Definitivamente el único libro que me ha gustado de Murakami ha sido “De qué hablo cuando hablo de correr”, ya que es un tipo ensayo donde plasma sus reflexiones sobre esa maravillosa actividad deportiva. Pero eso es lo único que nos une. Hasta aquí llegamos Haruki. No más libros tuyos voy a leer. No más tiempo valioso invertido en su lectura. Aunque te llegues a ganar el Premio Nobel de Literatura (Ten fe, AMLO ganó después de 18 años en campaña), nuestra relación HA TERMINADO.

Pero como es mi obligación contarle de qué trata el libro y como diría mi mamá: “Ahí ustedes y su mala cabeza”, aquí está una mini reseña (porque tampoco es que haya mucho que contar).

Hajime era hijo único, nacido en una familia de clase media. Cuando cursaba el 5to. año de primaria, conoció a otra niña que también era hija única: Shimamoto (en la historia se hace mucho énfasis en los hijos únicos porque al parecer era una situación no muy común en las familias japonesas). Como ellos dos eran vecinos, los maestros le encargaron a Hajime que ayudara a poner a su compañera al corriente ya que había entrado a la escuela a la mitad del curso.

Hajime y Shimamoto se volvieron inseparables. Les gustaba platicar y escuchar música en la casa de ella. Sin embargo, al terminar la escuela primaria, cada quien tomó rumbos diferentes y no se volvieron a ver. Hajime creció siendo un muchacho solitario, aunque tuvo una noviecilla a la que terminó poniéndole el cuerno ( y luego se preguntan por qué acaban solos o con cualquier adefesio).

Terminando la universidad, Hajime se dedicó algunos años a un trabajo godín y aburrido, y creyó que así sería su vida por siempre… hasta que vio la luz al final de túnel cuando conoció a la que sería su esposa, ya que gracias a que su suegro le prestó dinero para iniciar un negocio, fue que dejó su trabajo tedioso y abrió un bar donde se tocaba música Jazz. Hajime había trabajado un tiempo en un establecimiento similar y conocía el giro.

El tiempo pasó, tuvo 2 hijas, abrió otros bares y la vida le sonreía… hasta que una noche se presentó en uno de sus negocios Shimamoto. Hajime se sorprendió al verla, y aunque trató de averiguar qué había pasado con ella en los últimos años, Shimamoto se mostró renuente a platicar sobre su vida y su comportamiento siempre estaba envuelto por un halo de misterio…

Y básicamente esa es la historia del libro… ¿Ahora entiende mi trauma? Tal vez me falta sensibilidad y me he vuelto fría como Elsa de Arendelle… pero no le encuentro mucho sentido a sus historias, no me transmite nada, más que aburrimiento y frustración.

Mi calificación subjetiva:


Y ahora sí:

¡SAYONARA MURAKAMI!



martes, 26 de marzo de 2019

“La mujer en la ventana” por A.J. Finn



Ooootra vez la vecina chismosa hace su aparición, y es que al puro estilo de “La ventana indiscreta” de Alfred Hitchcock, la protagonista de este libro desde su casa observa y está pendiente de la vida de sus vecinos, hasta el punto de conocer la hora en la que salen de sus casas y en la que regresan; a qué hora comen; si la vecina le pone los cuernos al marido por la tarde o por la mañana; a qué hora salen por el pan, si compran conchas o mantecadas… y la información que desconoce, la inventa o la busca en las redes sociales (Ay nanita).

Anna Fox, AKA la vecina chismosa, sufre de agorafobia, dícese el miedo a los espacios abiertos, y por tal razón, se encuentra confinada en su casa donde con su cámara Nikon con un lente súper potente, espía a sus vecinos.

Esta condición es “reciente”, ya que anteriormente ejercía como psicóloga especialista en niños y estaba casada y con una hija. Lo que se sabe es que se separó de su familia y que a raíz de tal acontecimiento es que desarrolló ese miedo irracional a salir de su casa.

Aunque se encontraba bajo prescripción médica, le gustaba también “empinar el codo”, por lo que se tomaba sus pastillas acompañada de una botella de vinito, bueno, cuando se acordaba tomárselas, porque a veces se le olvidaba y para compensarlo aumentaba su dosis, por lo que prácticamente se le podía encontrar en tres estados: ebria, dopada o cruda.

Debido a su confinamiento, sus pasatiempos (además de embriagarse) consistían en jugar ajedrez en línea; dar consejos médicos en un foro especializado en agorafobia (Oilaaaa); tomar clases de francés on line; ver películas clásicas y… espiar a sus vecinos.

En una de las casas que se situaban enfrente de la suya, se muda recientemente una nueva familia: los Russel, que estaba conformada por Alistair, el papá; Jane, la mamá e Ethan el hijo adolescente. Una tarde, Anna recibe la visita de Ethan, quien le lleva una vela decorativa que le manda su mamá. Anna percibe a Ethan como un chico tímido, con pocos amigos e introvertido. Él le cuenta que su papá es muy estricto y no le deja tener celular, ni correo electrónico (¡Wow, un adolescente no tecnológico en pleno siglo XXI!), y que en su ratos libres, da clases de natación a niños con discapacidad (O sea, toda una joyita el chamaco).

El día de Halloween, unos niños malosos se aprovecharon del encierro de Anna para lanzar huevos a su casa. Ella furiosa, trata de hacer algo (gritarles, aventarles la chancla voladora, o lo que sea) y decide abrir la puerta de su casa para que vieran que era en serio, pero su agorafobia se hace presente y se desvanece en la entrada. Afortunadamente un alma caritativa pasaba por ahí y la ayudó a regresar a su hogar. Era una mujer que no había visto por el vecindario. Ella le mencionó que se dirigía a la casa de los Russel, por lo que Anna infirió que se trataba de Jane, la mamá de Ethan. Aprovechando la inusual visita, Anna y Jane platicaron por un rato, mientras jugaban ajedrez y tomaban unas copitas. Jane aprovechó para mostrarle a Anna una foto de Ethan cuando estaba más pequeño.

A los pocos días, Anna continuando con su rutina de espiar a los vecinos, se da cuenta que algo raro pasa en la casa de los Russel, ya que al parecer hay una discusión acalorada que culmina con Jane siendo apuñalada, por lo que ni tarda ni perezosa llama a emergencias para decirles que a su vecina la habían herido, pero como se encontraba medio “happy”, no se le entendía muy bien lo que quería decir. Desesperada por no poder hacer algo más, intentó salir a ayudar a Jane, pero en el camino sufrió una de sus crisis y nuevamente no supo de sí.

Horas más tarde, despierta en el hospital y se da cuenta que hay policías que la custodian. Ella pregunta sobre el estado en el que se encontraba Jane, a lo que le responden que no había nada raro en la casa de los Russel, que probablemente lo que vio eran alucinaciones causadas por su mezcla de pastillas con alcohol.

Anna está segura de lo que vio, por lo que intenta probarles a todos que es cierto, así que comienza a acosar a los Russel hasta llegar al punto en el que los policías le brindan una visita de cortesía para ponerle un alto y explicarle que Jane Russel está viva. De hecho, Jane se presenta en la casa de Anna junto con su esposo, pero cuando ella la ve, resulta que se trata de una mujer totalmente diferente ¡a la que había conocido!

¿Será verdad que ya se le zafaron dos tornillos? ¿Esa mujer que se hace llamar “Jane Russel” es una impostora que trata de suplantar a la verdadera Jane que fue apuñalada? Chan, chan, chan, chaaaaaaaan.

Déjeme le cuento que varias teorías que tenía sobre la historia fueron ciertas, pero eso no le quita que de repente saltara del susto y que mis hijos terminaran viéndome raro porque le gritaba al libro (jajaja, la locura se pega).

En conclusión, me gustó el libro.

Mi calificación subjetiva:



martes, 19 de marzo de 2019

“Un extraño en casa” por Shari Lapena



Imagine esta escena amable lector: usted se encuentra como todas las noches en su casa, preparando la cena tranquilamente cuando de repente ¡Pum! Obscuridad, silencio… corte a: se encuentra malherido, en una cama de hospital y sin recordar cómo llegó ahí (OMG!)… Pues justo así empieza esta historia.

Tom, es un joven contador, quien tiene poco tiempo de casado y como todas las noches, llega de su trabajo esperando encontrarse a su esposa Karen, sin embargo, se da cuenta que la puerta de su casa está abierta, las luces encendidas, la cena a medio preparar y ningún rastro de su esposa. Lo raro de esta situación es que no se llevó ni celular, ni bolsa, nada… como si de repente hubiera surgido algo inesperado y urgente que la hubiera obligado a irse.

Tom se queda muy preocupado y le llama a los amigos de Karen para saber si alguien conoce de su paradero, pero nadie sabe nada de ella, así que decide llamar a la policía. Al poco rato, se presentan unos agentes para informarle que Karen había sufrido un grave accidente automovilístico, ya que al parecer, iba conduciendo a muy alta velocidad por una de las zonas más peligrosas de la ciudad; se pasó un semáforo en rojo, perdió el control y chocó.

Tom acude inmediatamente al hospital, mientras que muchas preguntas rondan por su cabeza: ¿qué es lo que pudo haber pasado para que su esposa estuviera en una parte de la ciudad caracterizada por no ser muy segura y además sola y a esas horas de la noche? ¿estaba huyendo de alguien? o ¿por qué conducía tan rápido?

Todos esperaban que cuando Karen despertara pudiera contestar algunas de esas interrogantes. Sin embargo, Karen no recordaba nada. Los doctores mencionaban que esto era normal debido al trauma que había sufrido, pero que eventualmente su memoria se restablecería.

Tom y Karen regresaron después de unos días a su casa. Ella acudió con el doctor en varias ocasiones esperando que le pudiera ayudar a recobrar la memoria, sin embargo, esto no sucedió,  por lo que los hechos que acontecieron esa noche seguían siendo un misterio. Además del accidente, a Karen le inquietaba el hecho que sentía que alguien entraba a su casa cuando ellos no estaban, ya que en varias ocasiones había encontrado cosas fuera de su lugar, y para asegurarse que no eran alucinaciones, tomaba fotos de su casa antes de salir, para hacer la comparación de la ubicación de los objetos cuando regresara a ella.

Tom por su parte, seguía inquieto al no saber qué le había pasado a Karen,  sobre todo porque la vecina comunicativa (que todos tenemos), le comentó que hace unos días había visto a un hombre merodeando por su casa, y como ella “casualmente” pasaba por ahí, él aprovechó para acercársele y  preguntarle por Karen…

A la par de estos eventos, un grupo de policías encontró el cadáver de un hombre en una tienda abandonada justo en la zona donde Karen había chocado. Al susodicho no pudieron identificarlo ya que al parecer le habían robado sus pertenencias. Además, la policía encontró unos guantes de cocina que aparentemente pertenecían a una mujer…

¿Habrá una relación entre ese asesinato y el accidente de Karen? ¿Conocería Karen al difunto? No se pierda la respuesta a esta y otras interrogantes en el libro.

Es una historia “palomera”, está buena a secas, pero nada del otro mundo.

Mi calificación subjetiva:



martes, 12 de marzo de 2019

“La esperada” por Kathleen McGowan

 





Este libro tambiéééén es el inicio de una saga cuyo tema principal es el linaje de María Magdalena (por si le interesa profundizar en ese tópico).

Maureen Pascual es una escritora y periodista que decide realizar un libro cuyo principal objetivo es reivindicar a diversas mujeres cuyo lugar en la historia, no ha sido a su parecer, la más justa. Entre los personajes que decide investigar se encuentra María Magdalena y para documentarse más sobre su vida, viaja a Jerusalén.

Estando en Jerusalén, Maureen comienza a tener visiones sobre una mujer, a quien no reconoce y además que se sitúa en una época muuuy antigua (por su ropa y el contexto en donde se lleva a cabo la escena en cuestión). Sin prestarle mucha atención a esa “visión”, sigue su recorrido y entra a una tienda de antigüedades y demás souvenirs. Ahí, le llama la atención un anillo. El encargado del lugar la invita a que se lo pruebe, y al ver que le ajustaba bien, le dice que se lo quede, que no tiene que pagarle nada porque ese anillo le pertenece (haga de cuenta como Harry Potter cuando elige su varita en Ollivanders).

El tiempo transcurre y Maureen publica su libro el cual se convierte en un éxito rotundo y obviamente con ello llama la atención de mucha gente, entre ellos, Bérenger Sinclair, un millonario francés que pertenece a un tipo de sociedad secreta cuyo objetivo es encontrar el evangelio escrito por María Magdalena. Bérenger invita a Maureen a su mansión localizada en la región de Occitania en Francia para ahondar sobre María Magdalena. Maureen está temerosa por asistir sola, por lo que le pide a su primo Peter quien es sacerdote católico y quien es más como un hermano para ella, que la acompañe.

Ya en Francia, se da cuenta que en la región donde se encuentra más que una mera leyenda, María Magdalena ocupa un lugar muy importante en su historia y vida diaria. Bérenger se encarga de “abrirle los ojos” y contarle sobre la relevancia histórica de María Magdalena, ya que supuestamente fue esposa primero de Juan Bautista y luego de Jesús, y que, contrario a lo que nos han hecho creer, María Magdalena no era una mujer de la vida alegre, sino que procedía de una familia noble.

Además, se dice, que existe una persona descendiente de María Magdalena, conocida como “La esperada” (Vaya, ahora queda claro el título del libro), la cual podrá acceder a su evangelio y por fin dar a conocer su verdad que se cree la iglesia católica ha impedido que se descubra. Peeeero, porque siempre hay un pero, también existe otra sociedad secreta que reconocen a Juan Bautista como el verdadero Mesías y aborrecen a María Magdalena, por lo que harán todo lo posible porque ese evangelio no salga a la luz…

Si bien, la historia o los hechos que se mencionan en el libro son hasta cierto punto más impactantes que los expuestos en “El Código Da Vinci” (y recordemos todo el alboroto que se armó), no tiene como protagonista a Robert Langdon, ni cuenta con escenas de acción dignas de la película “Duro de Matar” que hicieron que el libro de Dan Brown se convirtiera en un éxito rotundo en su momento.

Es interesante las teorías que se manejan, así como las referencias hacia María Magdalena que supuestamente se hacen en obras de arte famosas, peeeero, no estoy segura de querer leer los demás libros de esta saga.

Mi calificación subjetiva:



martes, 5 de marzo de 2019

“Mi negro pasado” por Laura Esquivel




Este es el tercer libro de la serie que inició con “Como agua para chocolate” (el cual por cierto leí ya hace algunos ayeres y sí me gustó), y que continuó con el “Diario de Tita” (ese sí para que vea no lo he leído). Este es el clásico libro que se lee en una sentada (en su sala, baño, comedor, donde más le plazca pues) ya que no cuenta con muchas páginas y además el tamaño de letra no es nada pequeño…

María, es una mujer que sufre de depresión y para combatirla se refugia en la comida, lo cual hace que parezca todo menos una varita de nardo. La causa de tal estado emocional se debe a que después de desear taaaanto tener un hijo, resulta que se llevó tremenda sorpresa cuando al nacer Horacio (así se llama su bebé), se dieron cuenta que se había pasado de tueste (haga de cuenta como Soruyo), y aunque el niño era hermoso, el color de piel no era igual al de sus papás, por lo que el esposo de María, así como todos sus amigos/familiares/conocidos la tacharon de infiel, porque ¿qué otra explicación podían encontrar?

Para acabarla de amolar, la mamá de María falleció al poco tiempo de haber nacido Horacio, por lo que sus hermanos la culparon de haberle causado indirectamente la muerte  debido a su penosa “situación”. Durante el funeral de su mamá, apareció Lucía, su abuela, quien al darse cuenta del ambiente hostil y nada sano en el que se encontraba María, decidió llevarla a su rancho en Piedras Negras para que se alejara de toda la mala vibra que la rodeaba a ella y a su hijo.

La mamá de María había dejado de hablarle a Lucía hace muchos años, por lo que María no había tenido oportunidad de convivir con su abuela.

Durante su estancia, Lucía le cuenta a María sobre sus antepasados, ya que ella es tataranieta tanto de Gertrudis como de Rosaura de la Garza  (o sea,  es tatarasobrina de Tita), y se da cuenta que Horacio es igualito a su abuelo, el cual efectivamente era hijo de un mexicano y una afroamericana, pero debido al alejamiento de su madre con su familia, poco o nada sabía de ese “pequeño detalle”.

Esos días en el rancho le sirven a María para aprender a cocinar, a tejer, a reencontrarse con sí misma y convertirse en la mamá que Horacio merece.

Aunque la historia del libro trata de extrapolar la esencia de “Como agua para chocolate” a la actualidad, a mi parecer no lo logra y hasta se siente forzada en algunas ocasiones…

Mi calificación subjetiva: